Mi salario emocional

Tengo 27 años de laborar en el Ministerio de Educación y nunca había ganado tanto como en el último año y medio, nunca había tenido un salario tan alto, pero no me refiero a lo económico, sino al salario emocional, uno del que casi no hablamos y es igual de importante.

En mi caso este salario es el que me motiva a mejorar día a día, a no quedarme atrás con el ritmo de mis estudiantes y de mis compañeros, es el que me impulsa a seguir creciendo como persona y como profesional. La fuerza con la que me mueve la comunidad del Liceo Nocturno José Joaquín Jiménez Núñez es inmensa y no se imaginan la bendición que esto ha sido en mi vida, al acercarme a esta población adulta llena de particularidades adversas, me ha vuelto a encender esa llama que me motivó a dedicarme a la educación.

El poder aportar  a esta hermosa población y brindar oportunidades de cambio en sus vidas no tiene precio, la energía y el compromiso con el que los docentes y estudiantes enfrentan los diferentes retos de nuestro sistema educativo, y la satisfacción y el orgullo que me transmiten en cada una de las actividades que realizamos es increíble, una población tan agradecida y comprometida que me obliga a querer mejorar todos los días para que estos muchachos tengan todo lo que necesiten en el proceso de enseñanza aprendizaje, y si a esto le sumamos el compromiso y sensibilidad de todos los funcionarios de la institución tenemos la combinación perfecta.

Sé que aún nos queda mucho por mejorar, pero mientras docentes, estudiantes, junta administrativa y administrativos sigamos haciendo las cosas con AMOR y compromiso, el resultado será el éxito.

Juan Pablo Castro Gutiérrez

Director

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