El derecho a protestar comienza con el deber de informarse, e informarse correctamente
Primero que todo, deseamos externar que La voz del Nocturno no ha vestido ni vestirá jamás ningún color político. Publicaciones como esta se basan en hechos fácilmente comprobables, pues siempre ha sido nuestro objetivo que nuestra voz hable con la verdad, sin desvirtuar en lo absoluto la realidad.
Dicho esto, hoy hablaremos sobre el Fondo Especial para la Educación Superior (FEES), que suele convertirse cada año en uno de los temas más debatidos del país. Sin embargo, la discusión pública muchas veces se ve afectada por consignas, interpretaciones parciales o afirmaciones que no siempre coinciden con los datos oficiales. Por ello, resulta fundamental comprender qué es el FEES, cómo funciona, quiénes reciben estos recursos y qué ocurrió realmente en la negociación correspondiente al año 2027.
¿Qué es el FEES?
El FEES es el mecanismo mediante el cual el Estado costarricense financia a las cinco universidades públicas del país. Su existencia y protección están establecidas en el artículo 85 de la Constitución Política, que obliga al Estado a mantener un fondo especial destinado a la educación superior universitaria estatal. Además, dicho artículo señala que los recursos de este fondo no pueden ser eliminados ni disminuidos.
Actualmente, el FEES financia a la Universidad de Costa Rica (UCR), el Tecnológico de Costa Rica (TEC), la Universidad Nacional (UNA), la Universidad Estatal a Distancia (UNED) y la Universidad Técnica Nacional (UTN). Estos recursos permiten pagar salarios, sostener la investigación, la acción social, las becas estudiantiles, el desarrollo tecnológico y numerosos proyectos que contribuyen al desarrollo nacional.
¿Cómo se define el monto del FEES?
Cada año, el monto se negocia en la Comisión de Enlace, integrada por representantes del Gobierno, el Consejo Nacional de Rectores (CONARE) y representación estudiantil. Cuando las partes alcanzan un acuerdo, este se incorpora al proceso presupuestario nacional. Si no existe consenso, la discusión se traslada a la Asamblea Legislativa, justo como ocurrió este año.
¿Hubo recortes a la educación superior pública para 2027?
A la luz de los datos oficiales, no puede afirmarse que para el año 2027 haya habido un recorte al FEES.
La razón es sencilla: un recorte implica una reducción nominal de los recursos respecto al periodo anterior. Sin embargo, el FEES 2027 se mantuvo en ₡593.484 millones, es decir, el mismo monto de este año.
Lo que sí existe es un debate legítimo sobre si ese monto es suficiente o insuficiente. Las universidades públicas habían planteado un aumento considerable, argumentando necesidades de expansión, regionalización, infraestructura, investigación y recuperación del poder adquisitivo. Por su parte, el Gobierno defendió una propuesta en función de la situación fiscal del país.
FEES 2027
La decisión ha generado inquietud en los sectores universitarios, que sostienen que un crecimiento de 0% dificulta atender el aumento natural de los costos operativos, la expansión de los programas académicos, las becas estudiantiles, la investigación y los proyectos de acción social. Por su parte, el Gobierno ha defendido una política de contención del gasto público en un contexto de disciplina fiscal.
No obstante, más allá de las posiciones encontradas, conviene analizar con serenidad qué significa realmente un aumento del 0%.
Desde una perspectiva estrictamente presupuestaria, el FEES no sufriría una disminución nominal, ya que el monto asignado sería exactamente el mismo del año 2026. Es decir, no se estaría hablando de un recorte en términos absolutos, pues los recursos no bajarían respecto a este año.
Sin embargo, diversos especialistas en financiamiento público señalan que cuando los costos de operación aumentan debido a la inflación, al crecimiento de la matrícula o al encarecimiento de bienes y servicios, un presupuesto congelado puede traducirse en una pérdida del poder adquisitivo de los recursos disponibles. En otras palabras, aunque la cifra permanezca igual, su capacidad para financiar actividades podría verse reducida con el paso del tiempo.
Empero, la discusión nacional sobre el FEES no debería limitarse a si el fondo aumenta o no. Una pregunta sumamente importante es cómo se utilizan esos recursos. Mientras más de la mitad de los estudiantes universitarios dependen de becas para sostener sus estudios, una parte significativa del presupuesto universitario se destina al pago de remuneraciones e incentivos salariales exageradamente altos. La ciudadanía tiene derecho a conocer ambas realidades y a exigir transparencia sobre el destino de cada colón invertido.
La educación pública merece ser defendida siempre, pero también merece ser evaluada, cuestionada y fiscalizada. Defender la educación no significa renunciar a exigir transparencia sobre el uso de los recursos públicos. La discusión sobre el FEES no debería limitarse al monto global del fondo, sino también al equilibrio entre remuneraciones, becas, investigación, acción social, infraestructura y servicios estudiantiles. El verdadero desafío consiste en garantizar que cada colón destinado a la educación superior pública produzca el mayor beneficio posible para los estudiantes y para el desarrollo de Costa Rica.
Informarse antes de manifestarse
La historia ha demostrado que los pueblos tienen el derecho, e incluso el deber moral, de alzar la voz cuando consideran que se está cometiendo una injusticia. Muchas de las conquistas sociales, laborales y educativas que hoy disfrutamos fueron posibles gracias a personas que se organizaron, cuestionaron las decisiones del poder y participaron activamente en la vida democrática.
Sin embargo, el ejercicio responsable de ese derecho exige algo fundamental: estar bien informado. En una época marcada por la velocidad de las redes sociales, los mensajes virales y las consignas simplificadas, es tan fácil como riesgoso asumir posiciones sin haber examinado a conciencia todos los hechos. La protesta ciudadana adquiere mayor valor cuando nace de la convicción personal, del análisis crítico y del conocimiento de la realidad, no de la presión de terceros.
Precisamente por ello, ha generado preocupación la difusión pública de un audio atribuido a una docente de la Universidad Nacional (UNA), en el que presuntamente se ejercía presión sobre estudiantes para que participaran en manifestaciones relacionadas con el FEES. Independientemente de las valoraciones políticas que cada persona pueda tener sobre este tema, ninguna causa democrática se fortalece mediante la coacción o el condicionamiento de la libertad de pensamiento. La participación ciudadana debe ser siempre libre, voluntaria y basada en la capacidad de cada individuo para formarse su propio criterio.
La educación superior tiene entre sus principales misiones fomentar el pensamiento crítico. Eso implica enseñar a analizar datos, contrastar fuentes, escuchar diferentes posiciones y llegar a conclusiones propias. Por esa razón, antes de salir a las calles, apoyar una causa o rechazarla, lo más prudente es estudiar los hechos, revisar la información disponible y comprender el contexto completo.
Una ciudadanía informada es la mejor garantía de una democracia saludable; las decisiones que se toman desde el conocimiento son mucho más sólidas que aquellas que nacen de la desinformación, la presión o la simple repetición de consignas. La protesta consciente fortalece la democracia; la manipulación, en cambio, la debilita. Por eso, más importante que marchar es tener plena conciencia del porqué se marcha.