La obra teatral Seis Cuartos se presentó ante estudiantes del Liceo José Joaquín Jiménez Núñez en dos funciones que permitieron a distintos niveles académicos acercarse a una propuesta escénica cargada de reflexión social. La primera presentación tuvo lugar el 03 de setiembre, fecha en la que asistieron los grupos de sétimo, octavo y noveno año, quienes vivieron la experiencia desde la perspectiva de la adolescencia temprana, etapa en la que las dinámicas grupales y la pertenencia al colectivo suelen tener un peso determinante. Posteriormente, el 10 de setiembre, fueron los estudiantes de quinto año quienes presenciaron la obra, aportando una mirada más madura y crítica sobre los conflictos que se desarrollan en escena.
La historia se desarrolla en seis espacios que representan los cuartos de Samantha, Jordan, Alex, Maya, Eva y Mauricio, estudiantes de secundaria cuyas dinámicas personales y sociales se entrelazan dentro y fuera del centro educativo. Desde estos ambientes íntimos se observa cómo interactúan mediante conversaciones presenciales, redes sociales y transmisiones en vivo que amplifican sus conflictos y decisiones. Samantha, quien administra un programa en línea llamado Seis Cuartos, utiliza la plataforma para compartir situaciones de la vida estudiantil, pero lo que inicia como entretenimiento y búsqueda de popularidad termina exponiendo aspectos privados de sus compañeros, especialmente de Alex, un joven sensible que participa en un concurso de escritura y cuya intimidad se ve vulnerada por la presión del grupo y la exposición digital.
Seis Cuartos se caracteriza por su capacidad de representar situaciones cotidianas que, aunque aparentemente simples, revelan tensiones profundas relacionadas con la convivencia, la exclusión y la responsabilidad compartida. A través de sus personajes y del espacio reducido en el que se desarrolla la acción, la obra expone cómo las decisiones individuales y colectivas pueden afectar el bienestar emocional de quienes forman parte de un grupo. La puesta en escena invita a observar con detenimiento los gestos, silencios y acciones que, dentro de un entorno social, pueden convertirse en mecanismos de presión, aislamiento o complicidad.
La experiencia de los estudiantes, tanto de los niveles inferiores como de los superiores, permitió contrastar percepciones y generar conversaciones significativas en torno a la convivencia escolar. Para muchos, la obra funcionó como un espejo que refleja dinámicas presentes en la vida cotidiana: la necesidad de pertenecer, el temor a ser excluido y la importancia de reconocer cuándo una situación se vuelve injusta o dañina para alguien del grupo.
Finalmente, Seis Cuartos ofrece una oportunidad para analizar el papel de los observadores, la responsabilidad colectiva y la importancia de intervenir cuando una persona está siendo afectada o excluida por las acciones del grupo. Su valor radica en que no solo muestra un conflicto, sino que invita a reflexionar sobre cómo cada individuo puede convertirse en agente de cambio dentro de su comunidad, promoviendo ambientes más empáticos, seguros y respetuosos.