En el silencio que envuelve las aulas de la noche, donde el esfuerzo se mide en el cansancio de quienes vienen de trabajar y el anhelo de superación de quienes buscan un mejor futuro, el Departamento de Estudios Sociales y Educación Cívica del Liceo José Joaquín Jiménez Núñez se detiene para honrar a una de sus grandes guías: la profesora María Luisa Vásquez Espinoza, quien este 27 de marzo se acoge a su jubilación.
Civismo en la práctica: entre el voto y la despedida
El pasado 24 de marzo, nuestra jornada nocturna vivió un hito democrático con la elección del Directorio de la Asamblea de Representantes y el Tribunal Electoral Estudiantil. No hubo mejor escenario para despedir a María Luisa que este ejercicio de ciudadanía activa. Para nosotros, los docentes de Estudios Sociales, el proceso electoral no es solo un requisito administrativo; es el puente que une nuestra profesión con el amor a la patria.
Al finalizar el conteo de votos, con la satisfacción del deber cumplido, el departamento hizo entrega de un reconocimiento que reza:
“El Departamento de Estudios Sociales y Educación Cívica del Liceo José Joaquín Jiménez Núñez expresa su sincero agradecimiento por los años de dedicación, compromiso y valioso aporte a la formación de generaciones de estudiantes.”
La vocación de enseñar bajo las estrellas
Entregar este presente en sus últimos días en el “L.J.J.J.N.” tiene un valor simbólico inmenso. La educación nocturna requiere una sensibilidad especial, una capacidad de escucha y una entrega que María Luisa ha demostrado con creces. Ella supo entender que sus estudiantes no solo buscaban un título, sino una oportunidad de transformación y ella fue el motor de ese cambio a través del pensamiento crítico y la formación cívica.
Verla recibir este homenaje en el contexto de una elección estudiantil nos recordó que su legado no queda en los libros, sino en la conciencia de cada ciudadano que pasó por sus manos. Su ausencia se sentirá en los pasillos nocturnos, pero su ejemplo de rectitud y pasión por la enseñanza seguirá iluminando nuestra labor diaria.
¡Gracias, María Luisa! Su compromiso con la educación de adultos y su amor por el Liceo quedan grabados en la historia de nuestra institución. Que esta nueva etapa de jubilación sea tan luminosa como la huella que dejas en nosotros.