Hoy en nuestra sección de “Datos curiosos”, el protagonista es nuestro idioma: el castellano.
Primero que todo, deseamos aclarar que la historia de la lengua que hoy hablamos es vasta y compleja, imposible de abarcar en una publicación. Por ello, este artículo no pretende ofrecer un estudio exhaustivo, sino una síntesis de los aspectos esenciales: el origen del castellano, su expansión durante la reconquista española, su enriquecimiento tras la invasión árabe y el contacto de los europeos con América, y la consolidación del “español” como idioma oficial de un país por cuestiones políticas.
Origen y evolución del castellano
El castellano es fruto de un largo proceso histórico que hunde sus raíces en el latín vulgar, entendiendo este como la lengua hablada por los soldados, colonos y campesinos del Imperio Romano, o sea, el pueblo, el vulgo (de ahí el término “vulgar”).
Tras la caída de Roma en el siglo V dC, ese latín se fragmentó en múltiples variantes regionales; muchas de ellas se perdieron, pero otras dieron origen a las lenguas romances, es decir, los idiomas que nacieron del latín vulgar: el castellano, el rumano, el portugués, el francés, el italiano, el catalán, el gallego, el retorromano o romanche, el occitano, el sardo y el dalmático (esta última lengua romance es la única que está extinta).
En la Península Ibérica (actualmente España y Portugal), el latín vulgar se mezcló con las lenguas prerromanas (íberas, celtas, tartesias), con el vasco o euskera y, posteriormente, con las influencias germánicas de los visigodos y de los árabes tras la invasión musulmana del 711 dC. Asimismo, tras el encuentro de europa con América, las lenguas romances se enriquecieron con los americanismos léxicos, es decir, palabras de los idiomas hablados por los indígenas de nuestro continente, y además, hoy por hoy tenemos un gran aporte de anglicismos (palabras derivadas del inglés, pero adaptadas al castellano). En la actualidad, se calcula que nuestro idioma está compuesto aproximadamente de esta forma:
- 70 a 75% latín vulgar
- 8 a 10% árabe
- 3 a 4% lenguas americanas precolombinas
- 3% lenguas prerromanas
- 3% griego
- 2 a 3% otras lenguas romance
- 2% vasco o euskera
- 2% lenguas germánicas
- 1% inglés
¿Por qué el término “castellano”?
Durante la reconquista de España, que había sido invadida por los árabes (siglos VIII al XV), el castellano (lengua hablada en el reino de Castilla) se expandió hacia otros territorios (los castellanos constituyeron el ejército más poderoso durante la reconquista), imponiéndose como lengua administrativa, jurídica y literaria. Obras como el “Cantar de mio Cid” (primer texto literario escrito en castellano a finales del siglo XII) reflejan esa identidad cultural. El castellano se convirtió entonces en símbolo de unidad política en la península, por sobre las otras lenguas habladas en España.
Los arabismos en el castellano
La invasión musulmana del 711 dC, que duró caso ocho siglos, dejó una huella profunda en la Península Ibérica. Los árabes no solo influyeron en la cultura y la ciencia, sino también en el idioma: se calcula que más de 4.000 palabras del castellano tienen origen árabe (la gran mayoría de ellas inician con al-).
Ámbitos principales de influencia:
- Vida doméstica: almohada, alfombra.
- Agricultura y naturaleza: acequia, naranja, alcázar.
- Ciencia y matemáticas: álgebra, cifra, azimut.
- Comercio y administración: aduana, tarifa, alcabala.
Los americanismos léxicos
Tras el encuentro de Europa con América en el siglo XV, el castellano se enriqueció con palabras de las lenguas indígenas precolombinas. Estos americanismos léxicos designaban realidades desconocidas para los europeos: flora, fauna, alimentos y objetos propios del continente americano. Algunos ejemplos:
- Del náhuatl (México): chocolate, tomate, cacao, aguacate.
- Del taíno (Caribe): canoa -primer americanismo léxico, recogido por Cristóbal Colón-, hamaca, huracán.
- Del quechua (los Andes): puma, quinua, llama.
Estos términos no solo enriquecieron el vocabulario castellano, sino que se universalizaron: han sido adoptados por otros idiomas, como el inglés (chocolate, canoe, tomato).
De “castellano” a “español”
Con la expansión imperial de España durante los siglos XV y XVI, la lengua de Castilla se difundió por América, África y Asia. En ese proceso comenzó a llamarse español, como reflejo de la identidad nacional vinculada al Estado moderno y a la monarquía hispánica.
En el siglo XX, la denominación adquirió un matiz político. Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) y la posterior dictadura de Francisco Franco, el régimen impulsó el término “español” como única lengua oficial, marginando las demás lenguas peninsulares (catalán, gallego, euskera). De esta forma, la palabra “español” se convirtió en emblema de unidad nacional bajo un proyecto centralista, mientras que “castellano” continuó utilizándose en ámbitos académicos y culturales para subrayar el origen histórico de esta lengua.
¿Es el latín una lengua muerta?
La respuesta es un rotundo NO. Decir que el latín es una lengua extinta sería equivalente a decir que estás muerto porque ya no sos el bebé que eras cuando tenías un año. El latín no desapareció, se desarrolló y se transformó en 11 idiomas, 10 de ellos vivos; el latín constituye una lengua madre que sigue latiendo en cada palabra que pronunciamos en castellano y en las demás lenguas romances. Visto de otra forma: es como un río que se divide en muchos cauces: el cauce original ya no existe tal cual, pero su agua sigue fluyendo en cada uno de los nuevos caminos.
Latinismos vigentes
El castellano conserva expresiones latinas que aún usamos en ámbitos académicos, jurídicos y cotidianos (sin excepción, deben escribirse siempre en cursiva):
- Curriculum vitae: hoja de vida.
- In situ: en el lugar.
- Alter ego: otra personalidad.
- De facto / de iure: en la práctica / en derecho.
- Carpe diem: aprovecha el día.
- Vox populi: voz del pueblo.
- Ad hoc: para un fin específico.
- Et al.: y otros.
- In memoriam: en memoria de…