Muchos me preguntan:
¿Qué es la poesía para mí?
Y yo respondo:
la poesía es aquello que el alma siente
cuando las palabras ya no caben dentro.
Es ese sentimiento que tiembla en silencio,
ese miedo que un día decide salir,
vestirse de palabras
y convertirse en verso.
La poesía es un abrazo
que no necesita brazos,
una palabra de aliento
que puede llegar a un corazón desconocido,
una voz que, aun escrita en silencio,
puede hacerle compañía a alguien
en el momento en que más lo necesita.
Para mí, escribir poesía
ha sido aprender a liberar el alma,
a mirar mis propios miedos
y decirles:
hoy no voy a esconderme de ustedes.
Hoy voy a escribirlos.
Y si hoy estoy aquí compartiendo estas palabras,
también es gracias a quienes creyeron en mí,
a quienes me motivaron cuando quizás yo misma dudaba.
Gracias, Teacher Nadya,
gracias, profesora Katherine,
gracias, Evelyn y Mónica,
por cada palabra, cada impulso
y cada vez que me hicieron sentir
que mis versos merecían ser escuchados.
Tal vez ustedes no sepan
cuánto puede significar una palabra de ánimo,
pero a veces basta una voz que diga
“sigue escribiendo”
para que alguien encuentre el valor
de seguir creyendo en sí mismo.
Y hoy quiero decirles algo
a ustedes, que vienen detrás,
a quienes sienten que tienen historias guardadas,
a quienes miran una hoja en blanco
y sienten que dentro de ella
hay algo que quiere nacer:
Escriban.
Escriban aunque tengan miedo.
Escriban aunque crean que sus palabras
son demasiado sencillas.
Escriban aunque nadie las lea al principio.
Porque quizás esas palabras
que hoy escribes con tu pluma,
con tus manos,
con tus lágrimas,
con tus sueños
y con todo aquello que llevas dentro,
mañana sean el abrazo
que otra persona necesitaba.
Quizás tu poema
sea la luz de alguien que atraviesa una noche.
Quizás tu verso
sea la voz que alguien estaba esperando.
Quizás tus palabras
le recuerden a un corazón herido
que todavía puede seguir adelante.
Por eso, nunca menosprecien lo que nace de su alma.
Escriban.
Sientan.
Sueñen.
Y no tengan miedo de dejar un pedacito de ustedes en cada palabra.
Porque la poesía no siempre cambia el mundo entero…
A veces,
solo necesita cambiar
el mundo de una persona.
Y si logra hacerlo,
entonces todo ese sentimiento
que un día salió de nuestra alma
y se convirtió en poesía,
habrá valido la pena.
Con cariño,
una egresada que aprendió
que escribir también es una forma de abrazar.