Publicación realizada por el Lic. Pablo Castro Gutiérrez, director del Liceo José Joaquín Jiménez Núñez.
Un diálogo sobre salud mental, violencia y el poder de la comunidad
El pasado jueves 08 de octubre tuvimos la dicha de participar en un cine-foro en el auditorio de la Facultad de Derecho, invitados por la M.Psc. Adriana Solano Mora, de la Oficina de Bienestar y Salud de la Universidad de Costa Rica; asistimos con 180 estudiantes de séptimo, octavo y noveno, así como con sus docentes.
Tras la proyección de la película costarricense El pájaro de fuego, se llevó a cabo un enriquecedor cine-foro organizado por la Oficina de Bienestar y Salud de la Universidad de Costa Rica. El encuentro reunió al equipo de producción, a sus actores principales y los espectadores para reflexionar sobre la violencia, el narcotráfico y la importancia de la salud mental en entornos sociales vulnerabilizados.
Salud mental y tejido social
La encargada de Binestar y Salud Mental abrió el dialogo destacando que la salud mental trasciende lo clínico y señaló que está profundamente ligada a factores estructurales como el acceso a vivienda, empleo, educación, deporte y arte; además enfatizó que, ante entornos adversos, los vínculos afectivos, la construcción de comunidad y expresiones como el arte y el deporte son los principales factores de protección y salvación para los jóvenes.
Entre la realidad y la ficción
Durante el conversatorio, el director César Caro y el productor Drew Cumming compartieron los orígenes del proyecto. Caro explicó que la idea surgió durante un trabajo documental en La Carpio, inspirándose en historias reales como la caída de una avioneta en la zona. Sin embargo, aclaró que la obra es una ficción que busca reflejar la realidad de muchos barrios marginales de Latinoamérica, sin estigmatizar a una comunidad en específico.
Por su parte, Cumming destacó el trabajo comunitario de varios años previos al rodaje, colaborando estrechamente con organizaciones locales como la Fundación Humanitaria Costarricense y vecinos del lugar.
Los actores compartieron sus vivencias en la construcción de sus personajes y su conexión con la temática:
* Diego (Chayote): Graduado de Artes Dramáticas de la UCR, explicó cómo nutrió su personaje mediante la interacción con los jóvenes del barrio y el intercambio de experiencias con el elenco, logrando una representación auténtica de la cultura local.
* Kendall (Saturno): Trabajador social y actor, aportó una mirada analítica sobre las dinámicas del narcotráfico. Destacó que el crimen organizado suele presentarse como una opción inmediata ante la falta de oportunidades del Estado, subrayando que personajes como Saturno son “producto de una cadena de vulnerabilidades y no simplemente ‘los malos’ de la historia”.
* Larry Olivas (Tony): Protagonista de la cinta y vecino de la zona, ofreció un emotivo testimonio sobre cómo el arte, el deporte y la fe le permitieron salir adelante y convertirse en un ejemplo para la juventud de su comunidad, motivando a los jóvenes presentes a perseguir sus sueños a pesar de las adversidades. También destacó que, en el campo de la salud mental, uno de los puntos más importantes que ha aprendido es a convivir consigo mismo y que también en ocasiones está bien no estar bien, pues ahí es cuando se aprende a cambiar.
Un llamado a la empatía y a la acción
El evento concluyó con intervenciones del público, resaltando que las comunidades marginalizadas no son vulnerables por naturaleza, sino “vulnerabilizadas” por dinámicas sociales y políticas. Se hizo un llamado a no normalizar la violencia ni los prejuicios cotidianos, reafirmando el compromiso colectivo de generar espacios de oportunidad, arte y deporte como opciones para la sociedad.
Si no ha visto la película, o desea volver a verla, ingrese aquí:
EL PÁJARO DE FUEGO